Enamoramiento y deseo en la tercera edad

El 14 de febrero fue el día de los enamorados, para unos un día de celebración para otros una estrategia mercantil.

Lo que sí es cierto es que tanto para el amor como para el sexo tendemos a relacionarlo con la juventud, como algo propio de las personas jóvenes, pero, ¿qué pasa con los ancianos? ¿acaso no tienen derecho a enamorarse de nuevo o a continuar teniendo deseos o intereses sexuales? Evidentemente sí.

Amor en la tercera edad

Tanto el enamoramiento como el deseo sexual son dos fenómenos independientes de la edad, sin embargo, son procesos que experimentan diferencias a través del trascurso de los años.

El enamoramiento es vivenciado como algo inesperado además los adultos mayores son más conscientes de la relatividad de los sentimientos y por lo tanto son más prudentes. Esto no significa que el amor sea menos intenso, todo lo contrario, en esta etapa de la vida es más intenso que en otro momento, tal y como relata el doctor en psicología Ricardo Iacub, especializado en psicogerontología y autor de varios libros sobre adultos mayores, y que recogió múltiples testimonios de personas que han podido vivir esta experiencia.

” El amor se vive de forma más intensa por varios motivos ”

El amor se vive de forma más intensa por varios motivos, la mayoría de las personas de esta generación no fueron felices en su matrimonio ya que muchos se casaban por el simple hecho de salir de sus casas o porque “tocaba”.

Además, se valora más la compañía de una pareja después de haber sufrido la soledad. Los ancianos pueden disponer de redes de apoyo, pero es evidente que ni los hijos ni estas redes (las cuales son muy importantes) pueden ofrecer el apoyo, comprensión y acompañamiento que da una pareja, ya que en este tipo de relación existe un componente esencial: el deseo.

Y es que el deseo y el interés sexual sigue estando presente en las personas mayores, los cambios físicos y fisiológicos (en los hombres disfunción eréctil y en las mujeres disminución de la lubricación vaginal, entre otros) hacen que las personas mayores se adapten a estas circunstancias, compensándolas.

Ya que la sexualidad incluye también las funciones afectivas y comunicativas como caricias y estimulación mutua, las cuales pueden generar incluso más placer.

Doctora Carmen Sola

Doctora Carmen Sola

Colegiada núm. 46 46 12727 – Valencia

Directora Médico de La Cruz Azul

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